jueves, 22 de junio de 2017

JUAN BULNES ALONSO, EL DE "LA NANSA" DE RIBADESELLA


Mis personajes favoritos (nº 193).

Juan y la su mujer, Gloria Peón Arduengo, que é de San Esteban de Leces, regentan desde 1975 en Ribadesella el bar “La Nansa”, un sitiu d’ ambiente marineru, frente a la Rula. Llevan casaos cuarenta y tantos años y tienen tres jiyos: Juan, Borja y Arancha, y tres nietos, de momentu: Eloy, Ángel y Lara (Eloy y la cría son jiyos de Borja, y Ángel lo é de Juan). 
Juan Bulnes Alonso, nacidu en Piñeres de Pría en 1947, lleva toda la vida metidu en la hostelería, si quitamos el tiempu que estuvo trabajando en la empresa de plásticos “Curtiplás”, en Gijón, que fue precisamente cuando conoció a Gloria. Había empezáu de camareru a los 17 años en la cafetería “El Parque” de Posada, con Pepe y Luisa, y luego marchó a Ribadesella, onde trabajaría en la sala de fiestas “River”, en el “Gran Hotel” y en el “Capri”. Después de casase fue cuando Juan y Gloria cogieron en traspasu “La Nansa”, que é como un muelle de refugiu onde unu puede atracar pa saborear tapas variadas de primera. Un bar incrustáu en la cotidianidá de Ribadesella, un sitiu tranquilu y acogedor, por mucha oleada turística que nos envuelva.
Ahí tá siempre Juan, con esa mirada de sabiu comprensivu de la vida y de la fauna humana; inalterablemente serenu; siempre al quite y dándo-i vueltas a sus cosas; amable sin fuegos d’ artificiu, y hoy, según se me jaz, un poquitín dececionáu por la temporada del Real Oviedo, que parecía que iba a subir, y al final nada, chico… 
Juan mantien el cordón umbilical que lu une a Llanes, igual que lu mantienen sus hermanas: Marien, Araceli, Eloisa y Conchita. Los padres, Eliseo y Araceli, que se dedicaban a la labranza, eran de Piñeres (un universu que s’ abraza a Ribadesella en las orillas del Guadamía), como también lo era el güelu maternu, Juan de Ciona, tejeru que cernió de Sol a Sol por muchos sitios, desde la Manjoya hasta Vizcaya.

lunes, 19 de junio de 2017

RAFAEL SOBRINO ÁLVAREZ, EL NUESTRU FALÍN


Mis personajes favoritos (nº 192)

Rafael Sobrino Álvarez, Falín (Llanes, 1957), que é, como diría el padre Luis Vela. “un ser esencialmente bueno”, además de sufridor del Sporting, saborea los recuerdos que i-rondan por la cabeza: d’ aquel día nel que Cosmín Menéndez i-regaló unas maracas; del alma y el remangu que puso desde’ l primer momentu en la agitación d’ aquellas calabazas con granos de maíz dentro; de los viernes por la noche, en los que acompañaba nel “Campanu” a una orquestina d’ amigos que se improvisó, así por las buenas. Aquel bar, a orillas del Carrocedo, parecía un limbu existencialista, pero con más color y muchu más optimismu que el que presentaban las boites de las riberas del Sena. Cosmín taba a la batería; Vallina distribuía’ l juegu, como un mediu centru, con su acordeón; Luis García de Prado y Omar Díaz, punteaban la guitarra; y en el micrófono, el tridente de luju formáu por Andrés Fernández Villazán (el del Cupón), Niti Colsa y Toño Batalla, “Pelolindo”, se alternaba sin descansu. Aquella orquestina sin bautizar salía a cantar onde la llamaban, sobre tóu a residencias de la tercera edá. Siempre sin cobrar un duru, motivaos por la pura generosidá de los que quieren jacer el bien al prójimu.
Falín estudió en L’ Arquera y no se-i-olvidan algunos de los hermanos de La Salle que servían allí: como l’ hermanu Pedro, que era el diretor; l’ hermanu Andrés, que era’ l cocineru; y l’ hermanu Félix, que lu preparó a él pa la Primera Comunión. D’ aquella, vivía muy cerca d’ aquel colegiu, en la casa de la su güela materna, María Rubiera Cue, estrechamente emparentada con el indianu benefactor Manuel Cue.
Luego fue a la escuela pública, onde taba de maestru don José, y después estudió la rama d’ electricidá en Maestría Industrial.
Sin embargu, como recordamos todos los llaniscos a Falín é detrás del mostrador de la tienda del su padre, vendiendo discos, cintas casetes, radios y transistores. Primero a la entrada de la calle Mayor, y luego nel establecimientu que cogieron juntu al Casino, siempre rodeáu d’ un ambiente de pasodobles, cumbias, merengue, salsa y pop.
Falín é jiyu de Rafael Sobrino Fernández (Falo, “Mi personaje favoritu” númeru 144) y de Maruja Álvarez Rubiera, ya fallecida.

domingo, 14 de mayo de 2017

GERARDO NORIEGA SANTOVEÑA, EL FÚBOL COMO PROFESIÓN Y COMO PEREGRINACIÓN


Mis personajes favoritos Nº 191.

A sus 35 años, Gerardo (Oviedo, 1982) se mantien en forma y sigue siendo un buen profesional del fúbol. Ahora juega en la histórica Gimnástica de Torrelavega, pero antes lo jizo en el Sporting de Gijón, onde debutó a los 19 años, en la temporada 2000-2001, C. D. El Ejido, Hércules d' Alicante (con el que ascendió a Primera División), Nastic de Tarragona, Real Avilés y Niki Volos (Grecia). É lo que se diz un media punta.
Siempre se cuidó muchu esti rapaz, coritu jasta la médula. É meticulosu, sacrificáu, voluntariosu, generosu nel esfuerzu y supo privase de muchas cosas pa poder rendir siempre al máximu nivel como profesional (l' alcohol, ni olélu).
Gerardo pasó lo suyu, porque la su adolescencia y la su juventú no fueron como las de los demás rapaces. L' itinerariu de su carrera deportiva empezó a los 14 años, cuando lu fichó el Sporting, tras velu jugar en los equipos de infantiles y cadetes del C. D. Llanes. Marcha pa Gijón, a residir en la Escuela de Fúbol de Mareo y la su vida adopta de prontu un giru un pocu espartanu. En aquel internáu, onde estuvo seis años, no había vacaciones de veranu, y los inviernos taban drásticamente destinaos a entrenar y estudiar. A las 8 de la mañana los llevaban al institutu y taban allí jasta las 2, que era la hora en que los iban a recoger. Después de comer, entrenamientu toda la tarde, y después de cenar, a mexar y pa la cama.
N' ostante, cuando lu llamó el Sporting p' al primer equipu y tuvo que dejar la residencia de Mareo i-dió mucha pena ise d' allí.
Jiyu de Gerardo Noriega Poo y de María del Carmen Santoveña Alonso (naturales de Cue y Turanzas, respetivamente), Gerardo lleva siempre a Cue en el corazón. El padre era' l diretor de la oficina de Correos y vivían en la villa, pero por las tardes de primavera y de veranu iba a jugar al balón con sus amigos coritos siempre que podía. Tien en sus genes buenas herencias y buenos espejos en los que mirase, como su güela paterna, Encarna, que jacía trajes d' aldeana, y como los sus güelos maternos de Turanzas, Ángel Santoveña Llaca, que era tejeru, y María Alonso Carrera, personas que nunca s' achicaban ante los problemas.
Actualmente, Gerardo compagina su pertenencia a la plantilla de la Gimnástica con los cursos d' entrenador y director deportivu que tá jaciendo en Las Rozas (Madrí), organizaos por la Federación Española de Fúbol (FEF).

domingo, 23 de abril de 2017

MARISA, QUINI Y SUSANA BATALLA URÍA, TRES HERMANOS AL PIE DEL CAÑÓN



Mis personajes favoritos (Nº 190).

Esti añu celebra el Bar Uría el su 40º aniversariu. Un sitiu emblemáticu de Llanes. Un lugar icónicu, como se diz ahora. Manuel Batalla Gómez (Lolito) y la su mujer, Marisa Uría Pernía (matrimoniu que saqué aquí como “Mis personajes favoritos númeru 50”) son los patrones y tán d’ enhorabuena. Lo tán por esi feliz cumpleaños y también, y sobre todo, por los tres jiyos que tienen juntu a ellos, al pie del cañón, llevando’ l negociu: Marisa, Susana y Quini.
Marisa, la mayor (a la izquierda de la foto) nació en 1968 en La Franca. Abrió los güeyos a la luz no en un hospital sino en la casa de los sus güelos maternos, Antonia Pernía, de La Franca, y Joaquín Uría, d’ Oviedo. Se crió allí con ellos, igual que sus hermanos Susana y Quini. Fue a la escuela de Colombres, y el destinu la llevaría a vivir en Suiza e Italia durante tres años. Lleva desde 2008 trabajando ininterrumpidamente nel bar de sus padres y tien dos jiyos, Emilio y María, de 29 y 26 años d’ edá, respetivamente.
Susana, nacida en 1970, empezó a ayudar a sus padres en el bar cuando tenía catorce años. Ya lleva más de tres décadas sirviendo comidas y cenas. Al igual que sus padres y que su hermana Marisa, Susana é muy seguidora del Barça. De cría, Lolito la llevaba a los campos de fútbol del Sporting, del Real Oviedo y del Racing de Santander cuando venía a jugar en ellos el equipo culé. Tien dos jiyas, Susana y Marta, y una nietina, Mia Valeria, que prontu va cumplir los cinco añucos. La pareja de Susana é Chema Rodríguez Miguel, jiyu de Pepín y de Sara (de Vidiago el padre, y de Pie de la Sierra la madre), ya fallecidos, pero siempre recordaos con cariñu.
Quini (Joaquín) fue buen fubolista. Jugó en las categorías inferiores del Club Deportivu Llanes, y luego en el Ribadedeva, en el Urraca y en el Triquitrí. Lu llaman así en homenaje al gran Enrique Castro, Quini, el míticu ariete del Sportig, del Barcelona y de la selección española. Ya lleva diecisiete años trabajando nel Uría. El su equipu del alma é l’ Atlético de Madrí, y no el Barça (ojo al datu, que lu honra). Tá casáu con Verónica Bolívar Ramírez, y el matrimoniu tien dos jiyos, Manuel y Verónica.

jueves, 13 de abril de 2017

FRANCISCO JOSÉ MON TRESPALACIOS: KIKO MON PA LOS AMIGOS


Mis personajes favoritos (Nº 189).

Curtidu en los rigores y nel alegre casticismu del Cuetu, onde vivió muchos años la su familia (y onde tuvimos nos l’ honor de nacer), é el deporte lo que siempre i-atrajo más a Kiko. Recogepelotas de chicu, bajaba como un cohete desde’ l campu San José a recoger los balones, que caían de los partidos como fruta madura. Y con los rapazucos del su barriu jugaba al fúbol onde la estación d’ autobuses, en una explanada furtiva en la que tou’ l tiempu había que mirar por el rabillu del oju, atentos a que los coches de línea que entraban o salían no i-os pincharan los balones. 
Nació’ n Oviedo en 1984, porque d’ aquella ya no teníamos en Llanes hospital, jiyu de María Teresa y de Miguel Ángel, de Santa Eulalia de Carranzo y de Riegu, respetivamente. El su güelu paternu, Francisco Mon, que era guardagujas en Vidiago, murió atropelláu por un tren, hará unos cincuenta años, mientras jacía su trabaju.
El padre de Kiko, que trabajó en la construcción y en la panificadora ROPESA de Panes, fallecería en 2004. La madre, María Teresa, desempeñó múltiples trabajos. Entre otros, limpiando la discoteca “Matiu’ s” y cocinando nel bar del Muelle, de Pepín Guijarro. Se jubilaría como empleada d' un hotel de La Pereda.
Kiko, seriu, prudente, fiable y con agudu sentidu del humor, ta educáu nel respetu, en una escuela pública de buenos maestros que enseñaban a andar rectos por la vida. É el pequeñu de tres hermanos. La mayor é María Teresa, que tá casada en Sebreñu (Ribadesella) con Luis Miguel Vega (tienen un jiyu, Luismi, de veinte años); y luego tá Miguel Ángel, que vive en Cuevas del Agua (Ribadesella), casáu con Cristina Argüelles (tienen una jiya, Noelia, de veinte años también).
Desde más de una década, Kiko vive con su madre en La Pereda (tuvieron que dejar la casina que tenían alquilada en el Cuetu, como consecuencia de las obras pa jacer la senda fluvial, que incluyó el derribu d' aquel inmueble.
Juega nel equipu de baloncesto local (C. B. Crossover Llanes), entrena nen esi mismu deporte a los críos del colegiu públicu “Peña Tú” y arbitra partidos de fúbol-sala a equipos de la cantera. Ahora en Semana Santa y esti veranu va trabajar nel control de la Zona Azul de la villa.
Un día d' estos, por ciertu, más tarde o más tempranu, el buen Kiko Mon tendrá que dame la revancha d’ aquel dueñu navideñu de triples, que me ganó por los pelos nel Polideportivu Municipal nel olor de multitú…

sábado, 18 de marzo de 2017

MARÍA JOSEFA CUE FUENTECILLA (FIFI), "¡QUE DIOS NOS DÉ SALÚ PA TRABAJAR!"


Mis personajes favoritos (Nº 188).

Fifi nació nel Cuetu en 1936, jiya d’ Amable Cue Inés, marineru, y de Lola Fuentecilla García, que cosía redes y trabajaba en las fábricas de conservas de San Antón. Empezó de bien cría a ganase el pan con el sudor de su frente, fregando suelos (los de la confitería de Abelardo, por ejemplu) y escaleras y sirviendo en casas. En una d’ ellas, la de Rogelia Gutiérrez Morán, viuda del abogáu y secretariu del Juzgau Luis Manuel González-Carbajal Inclán, conocería a Ricardo, el amor de su vida.
Ya ennoviada con el jiyu de Rogelia, Fifi iría a servir durante dos años en casa de los Zubizarreta, en Oviedo. Al regresu a Llanes fue cuando se casaron.
Fifi é la segunda de cuatro hermanos. La mayor d’ ellos é Conchi, y detrás de Fifi tan Tonín, que canta en l’ Agrupación Coral Conceju de Llanes, y María Dolores, que emigró a Suiza. Todos del bandu de San Roque, a pesar de que su padre era de la Madalena.
Ricardín, que así era como i-decíamos todos, trabajaba nel Juzgau, como’ l su padre, y allí estaba empleáu igualmente su hermanu César, unu de los jugadores más destacaos en la historia del C. D. Llanes. A César i-llamaban fubolísticamente “el Maestru”, por la elegancia y el virtuosismu nel toque del balón. Además d’ él, Ricardo tenía otros dos hermanos: Luis y Lolina, casada con el farmacéuticu Mariano Buj. Simpática y caritativa, Lolina tomaba el fúbol muy a pechu, y desde la grada miraba, con el paraguas en ristre, por la integridá física de su hermanu, en guardia siempre ante los marcajes y las entradas de los defensas rivales, que no solían andar con bromas y a veces metían miedu al embestir al “Maestru”.
Ricardín también era un virtuosu dando-i a la pelota. Lu veíamos en Toró, en solitariu siempre, jaciendo malabarismos y dando toques, con la derecha y con la izquierda, en series interminables, lanzando de vez en cuando el esféricu a las nubes, pa recogelu después con la elegancia de Bobby Charlton (con el que guardaba un ciertu parecidu, no solu por la calvicie, sino también por el estilu serenu y seguru de golpear la pelotina). Pa los críos era tou un espetáculu.
En su viudedá, Fifi tá bien rodeada del cariñu de la su famila: cuatro jiyos (Marijose, Ricardín, Marimar y Reyes, que anda por Oviedo), siete nietos (José, Lucía, María, Ricardo, que é un gran cocineru, distinguidu el su restaurante “El Retiro” de Pancar con una estrella Michelín, na menos, Ángel, Paloma y Gustavo) y dos bisnietos (Sofía y Nerea).
Sigue trabajando con el mismo remangu de siempre. No entiende la vida d’ otru modu. Ahora se la ve trajinar por una juertuca que tien por la zona del Cuartel y plantar patatas y cebar gallinas. “De señorita, nada. Na más limpiar y limpiar, y que Dios nos dé salú pa trabajar”, me diz.

lunes, 27 de febrero de 2017

MERCEDES ARIAS DORADO, "LA NENA": JACIENDO SIN PARAR TRAJES D' ALDEANA Y DE PORRUANU


Mis personajes favoritos (Nº 187).

No se puede imaginar unu el Cuetu sin la familia de La Nena. Llevan viviendo allí lo menos desde’ l siglu XIX, desde antes de que el potentáu Ramón Sánchez, protector de la capilla de la Vírgen de Guía, emprendiese por la su cuenta la urbanización de la calle más empinada del barriu, juntu a la capilla de Santo Domingo, que era roca viva. 
Mercedes Arias Dorado, “La Nena” (Llanes, 1964), é jiya de Mercedes Dorado Caneiro y de José Manuel Arias García, camioneru d’ Oviedo, fallecidu en 1986 a los 50 años.
Los güelos maternos de La Nena fueron Severina Caneiro y Juan Dorado. El güelu se dedicaba a bajar en un carru mercancías desde la Estación, y era muy aficionáu a los toros, al igual que su amigu Pedro Pérez Villa (Pedro el Sordu), vecinu del barriu Bustilo.
Hermanos de la madre de La Nena eran Juan Manuel (Tito) y Germán (Nani), camioneros los dos, ya fallecidos. Dos hombres buenos e inolvidables. Tito era unu de los que más sabía de toros en Llanes. En cuantu a Nani, casáu con María José Villar, abrió en 1987 el bar “Dorado”, onde cada día s’ escribieron y s’ escriben páginas de llanisquismu.
La Nena tien dos hermanos: José Manuel, que ejerce la docencia en Noreña, y Amalia. Entró a trabajar en la histórica tienda de “Las Panesas” un veranu de 1984, y ahí sigue. Casi 33 años ya. Ininterrumpidamente. Jaciendo trajes d’aldeana y de porruanu. Jaciendo la mejor artesanía llanisca. Su maestra fue Manuela Rodríguez Bueno (Manolita, la de “Las Panesas”), nada más y nada menos.